Visión del Grupo Asesor

CARNAVAL Y CANDOMBE

En primer lugar debemos aclarar que cuando hablamos de candombe en carnaval nos referimos no solamente al aspecto rítmico, sino a una estructura socio-cultural expresada a través del arte que incluye diferentes tipos de toque de raíz africana, danzas diferenciadas de acuerdo al rol de quien o quienes lo interpreten, letras, música y teatralización comprendidas en un guión o glosario que identifica, como carta de presentación a grupos humanos expositores y defensores del arte afrouruguayo que son conocidos en carnaval con el nombre de asociación de negros y lubolos, para nosotros la Comparsa. La historia de lo que hoy conocemos como tal, tiene dos vertientes religiosas bien definidas, que son las Salas de Nación y procesiones de Corpus Christi, religiones africanas, las primeras y catolizadas la segunda expresión, entre los siglos XVII al XIX respectivamente, en su evolución y con el transcurso del tiempo se promueve una seudo- integración tan aparente como relativa, la inclusión al carnaval, a comienzos del siglo XX enfrenta a la comparsa a reglamentaciones folclorizantes que la estacionan en remembranzas del Montevideo colonial, expresiones de alegría e invisibilización de sus propuestas de cambio; sus personajes ancestrales son re-significados e incomprendidos sus cantos en bozal callados, sus danzas ridiculizadas, su mercantilización incluye otro tipo de canción que no signifique alabanza hacia la Madre Patria.

La inclusión de la vedette como objeto sexual, lejos de jerarquizar a la mujer afro, la reafirma en el histórico rol ya conocido, el arte, la creatividad demostrada por las comparsas además del permanente amoldamiento a las leyes del mercado de la competencia y la renuncia implícita a su rol de resistencia cultural, le han alargado la vida social, es más, los propios aconteceres históricos, como han sido el destierro de los conventillos en época dictatorial, la diseminación de candomberos en diferentes barrios de Montevideo, el trabajo de las organizaciones sociales y grupos culturales en el interior del país y en todas las comunidades y personas exiliadas por diferentes razones en el mundo, le han dado una apropiación uruguayizante del cual nos sentimos en parte reconocidos; pero no se trata solamente de la nacionalización geográfica, se trata que en nuestro carnaval que se jacta de ser el más largo del mundo, la comparsa ha tenido que renunciar para poder sobrevivir a sus aspectos rituales, en época dictatorial se elimina la habanera, han corrido el riesgo sus personajes folclóricos, se ha perdido el bastonero, letras y músicas inéditas, no han sido evaluadas por músicos candomberos, especialistas en nuestros temas. En la permanente competencia entre comparsas y con otros grupos artísticos se ha perdido la autenticidad y la evolución natural.

Otros grupos étnicos-culturales no han tenido que mercantilizarse para sobrevivir, sus propias estructuras sociales de origen les han permitido hacer acuerdos gubernamentales con el Estado uruguayo, para en reconocimiento de su aporte y construcción, tenga un lugar asegurado, italianos, españoles, franceses, ingleses, en su papel de colonizadores no sacan a competir sus músicas tradicionales al carnaval, pueden preservarlas. Nosotros, aporte constructor también, tan válido como el que más damos examen año a año, con reglas y jurados que en la mayoría de los casos, no tienen especialización en nuestra historia, nuestros contenidos y nuestros sentires. Hasta hace siete años, no teníamos siquiera una ley que nos representara, ni nos defendiera. Se pueden integrar otros grupos que con otra estructura y otra reglamentación, participaran del carnaval, si es su deseo continuar compitiendo con nuestra cultura afro, pero la comparsa, como estructura artística tradicional de candombe, debe tener espacio propio apoyado por el Estado uruguayo, debe tener sus días de celebración, a partir del tres de diciembre, debe construirse en área de trabajo donde los afro no seamos desjerarquizados ni excluidos de nuestra propia historia, como sucedió hace más de un siglo con el tango. No debemos seguir perdiendo tangos, himnos, habaneras, milongones, personajes originarios de nuestro arte, por respeto al trabajo a la entrega y capacidad de nuestros antepasados. La comparsa merece otro lugar, candombe y evolución debemos tener todo el año, no somos zafrales, digámosle adiós a la comparsa en el carnaval, no compitamos, compartamos nuestra cultura.

Por Chabela Ramírez

 

FUNDAMENTO DEL TOQUE DE CANDOMBE

 

El FUNDAMENTO (las raíces) para tocar el  CANDOMBE es lo más importante a tener en cuenta para Salvaguardar los diferentes toques del Candombe.

El fundamento consiste en como se debe tocar los tres tambores junto con el cuarto elemento la MADERA (en el casco del tambor).

Los toques en cada uno de los tres tambores es con el palo y la mano (palo y mano es el CANDOMBE).

Como interviene la mano, el parche para tocar el CANDOMBE debe ser de lonja, es decir, del cuero del animal. Nuestros Ancestros tuvieron en cuenta que el volumen para tocar el tambor debe ser el mismo cuando interviene  el  palo o la mano (salvo y por excepción suena uno más que otro) Ejemplo: en la inspiración que surge del tocador (en forma  espontánea).

Elemento 1:
Tambor Chico – nos guía hacia el tiempo del ritmo y con el tambor piano completan la base del CANDOMBE.

Elemento 2:
Tambor Piano – A través del tambor piano se diferencian los tres toques de los diferentes barrios; Sur, Palermo y Cordón.

Elemento 3:
Tambor Repique – Su toque tiene una identidad particular, es  el que tienemás síncopas y requiere más inspiración, para dibujar y adornar la base hecha por el piano y el chico. Se completa el toque  haciendo madera en el casco del tambor.

Elemento  4:
La madera es el cuarto elemento que integra el toque de CANDOMBE y nuestros Ancestros la tuvieron en cuenta como  accesorio. Es un elemento  para enriquecer el toque musical del Candombe. Su toque es de acompañamiento y para tocarla se dice “hacé madera  y no hacé la  clave” (como se dice para tocar  el Son o Rumba Cubana).

Es en el toque de los pianos y en la velocidad general, en donde radica la principal diferencia de los tres toques de Candombe de los barrios Sur, Cordón y Palermo. A su vez, el toque del tambor chico, acentúa la diferencia en el toque de Cuareim (barrio Sur), con respecto a los otros dos toques, tocándose éste a menudo como “chico de cuatro”, en vez de ser “chico de tres”, como suele ser en el resto de los toques. En cuanto a la velocidad, el toque de Cuareim sería el más lento o cadencioso, luego le seguiría el toque de Ansina en un lugar medio, con sus dos tipos de piano –el base y el repicado-, y luego en la velocidad más elevada, se situaría el toque de Cordón. 

Por: Benjamín Arrascaeta

Códigos del Candombe

Cuando hablamos de códigos debemos partir de una base. Ésta es, desde dónde nos ubicamos y saber qué es lo que estamos haciendo. Saber qué candombe estamos tocando, si tocamos candombe de llamada, candombe canción o si lo estamos danzando. Y si es de llamada, cuál de los tres toques madres vamos a interpretar o si en común acuerdo decidimos tocar de otra manera o que cada uno toque como quiera, pero lo fundamental es saber qué es lo que se está tocando. Y que sea un saber compartido.

Saber y transmitir que el candombe se toca hoy con los tambores piano, repique y chico, y que el repique se toca con madera.

Fundamental es interpretar de forma correcta el tambor que tengo enfrente, afinarlo como corresponde y al ejecutarlo saber que además de estar ejecutando el instrumento estamos representando el legado de nuestros ancestros y estamos representando nuestra cultura afrouruguaya. Nos encontramos en pleno proceso de transmisión de generación en generación de nuestro patrimonio vivo.

Cuando uno es responsable de un grupo de estas características se trata de trasmitir lo que uno viene aprendiendo en todos estos años, lo que nos enseñan nuestros mayores,  y ahí es donde entra también el respeto. Respeto hacia una cultura negra,  el respeto que se debe de tener cuando representamos nuestra cultura, el respeto que deben tener las personas que van a ver un “espectáculo” a lugares donde hay candombe, donde además se trata de espacios familiares y desde ahí es donde arranca el verdadero aprendizaje. Todas estas son cuestiones que deben tener en cuenta quienes buscan información sobre los saberes del Candombe, en estos espacios socioculturales, en un marco de respeto, tolerancia e integración.

Cuando hablamos de códigos y respeto también debemos decir que como Grupo Asesor del Candombe, estamos a las órdenes por cualquier consulta y asesoramiento. Mediante el intercambio tratamos de fortalecernos constantemente como grupo y seguimos a la espera de comenzar a coordinar proyectos que tengan incidencia en la sensibilización y difusión del candombe como patrimonio cultural inmaterial.

 Por: Aníbal Pintos

 

 

MUJER Y CANDOMBE

Por la misma razón por la cual seguimos buscando aun nuestras metas personales y grupales, porque históricamente hemos crecido vulnerables, y en un porcentaje alto de los casos, alejadas desde nuestros afectos principales, nuestras familias, porque hemos sido educadas para servir, sonreír y callar, nos somos visibles en el candombe.

Desdramatizando nuestra historia, desde nosotras mismas, superando estereotipos y espacios adjudicados, heredamos la jefatura familiar, el madresolterismo histórico, capital de nuestras ancestras, y hemos crecido con la rebeldía lógica de esa forma de vida desafiando el lugar que se nos adjudico construido desde las pobrezas.

Por esa misma razón, en forma voluntaria con energía creadora y fuerza ocupamos los lugares que se nos adjudico en el arte, la sociedad y nuestro propio colectivo:

Mamas viejas, coreutas, cantantes, bailarinas, presentadoras, algunas mujeres afro lograron ser primeras figuras en la danza, pasando a ocupar lugares tales como primeras bailarinas, vedettes y actualmente una derivación a las cuales se denomina destaques,

(Adaptación de Jose de Lima).

Seria bueno preguntarse la causa de esa trascendencia, tal vez sea la misma que nos impulsa a superarnos, estudiar, trabajar, conducir e integrar, es que somos parte.

El candombe tan masculino como se le ve, no solo fue acunado por madres negras que también sabían tocar tambores, enseñando a sus hijos, cociendo los trajes de las comparsas, imponiendo disciplina y respeto en ellas, fue también con su presencia en los cantos y las danzas, individuales y grupales, su presencia en la estructura musical, complementándola y siendo parte del proceso que vive el candombe.

La mujer no llega ni integra las comparsas solamente como musa inspiradora, para que adoren sus caderas simbriantes , su cuerpos exuberantes para poder sentirse reinas solamente en el mes de carnaval; la mujer que trabaja para la cultura afro, viene a expresar cantando y danzando al igual que los hombres su necesidad su sentir, su anhelo de cambio, de reconocimiento su identidad étnica y su proceso en América, que por prohibido desjerarquizado y diezmado, nunca dejó de crecer de la mano de los tambores, para sus danzas y para sus cantos.

En otros tiempos cada ritmo tenía su canto y su danza, para cada cosa existía su correspondencia, es decir:

para los nacimientos, las muertes, las uniones como fueron la bámbula, calenda, ombligada, tango, etc.

La desvinculación de los rituales africanos y el crecimiento de la mercantilización del candombe, se pierde el lenguaje del rezo liberador pasando a ser solamente un ritmo alegre, festivo, desencontrado con su origen africano y esclavizado.

A pesar de esto en este candombe tan visceral, como emocional, las mujeres también amamos y tocamos los tambores, bailamos como escoberas, portabanderas, porta estandarte, por que tenemos el mismo sentimiento, por que tenemos la misma pertenencia y también deseamos volver a compartir. Las danzas con los hombres, que en su afán de ejecución de chico, repique y piano, han olvidado que su propio cuerpo es su instrumento de expresión y resistencia.

Hoy día, las mujeres somos más que musas y objetos de candombe somos sujetas activas, creativas, y resilientes, tal vez no obtengamos la estima colectiva, construida con la solidez que la sociedad nos exige, pero es posible que estemos creando una forma de participación mas integral y competente.

Coreógrafas, bailarinas, maquilladoras, compositoras, cantantes, mamas viejas, escoberas, vedettes, tamborileras, vestuaristas, etc… somos y nos sentimos parte de esta corriente emergente y absolutamente integradora que construyeron nuestras ancestras entre lagrimas y sonrisas porque en un candombe, milongón, himno, afro, tango, habanera, históricamente hemos participado, y no renunciamos a ello del mismo modo que no debemos renunciar ni olvidar nuestro pasado de lavanderas, cocineras, amas de leche, o curanderas, aunque hoy día en nuestra función laboral seamos doctoras, choferas, directoras, y hasta presidentas.

Todas nosotras hemos sido llamadas a trabajar para la defensa, jerarquización y cambio que necesita el arte afro, mas allá del nivel de nuestra pigmentación, nuestra intrucción edad o apariencia fisica, tal vez será por eso que ya podremos ir reivindicando a Virginia Brindis de Sala desde su invisiblización como escritora, a Luisa Inés Acosta con sus letras que dirigía Emilio López Rey, a Marta Gularte, desde sus poemas pasionarios, las hermanas Méndez cantando, las hermanas Arregui danzando, las hermanas Acosta cantando y danzando; las interpretaciones de Lagrima Ríos, Carmen Abella, Rosa Luna , “Negra Johnson”, Mónica Ramos, Adriana Lapalma, Charo Martínez, Beatriz Santos, Esther Fernández, Belén Rey, Ana María Collie, Ángela Álvez y muchas otras mensajeras que están llegando y nos indican con su talento y su trabajo que es hora de reaprender y redireccionar nuestro candombe mucho mas allá de la zafra de carnaval para que sobreviva, y se desarrolle por los carriles culturales que aseguren la participación entre géneros y roles.

Por: Chabela Ramírez